Según informó el sitio 14YMEDIO, la turista canadiense Caroline Perreault ha presentado una demanda por 200.000 dólares contra el operador turístico Sunwing, tras un grave accidente ocurrido en un hotel en Cuba. La afectada sufrió fracturas vertebrales y un severo trauma emocional cuando una pérgola mal mantenida se desplomó sobre ella en una playa de Cayo Guillermo, en Jardines del Rey.
El hecho ocurrió el 9 de abril de 2023, cuando Perreault y su pareja, Gilbert Therrien, disfrutaban del sol en la playa. Un fuerte viento desprendió una pérgola del vecino hotel Starfish, administrado por la empresa Blue Diamond, golpeándola violentamente en la cabeza. La escena fue dramática: quedó inconsciente, sin respirar, rodeada de turistas alarmados. Su diagnóstico posterior reveló tres vértebras rotas, una conmoción cerebral y un trastorno de estrés postraumático.
La precariedad del sistema de salud cubano quedó en evidencia tras su hospitalización. Según relata Therrien, el centro médico carecía de agua potable y medicamentos esenciales para aliviar el sufrimiento de su pareja. “Los cubanos son muy buena gente, pero no tienen materiales”, lamentó Perreault. Su estado requirió una repatriación de emergencia a Quebec, donde fue sometida a una cirugía para estabilizar su columna.
El accidente cambió su vida de manera irreversible. Antes del incidente, Perreault había cumplido su sueño de abrir un centro de terapia con masajes, pero la pérdida del 25% de su movilidad y el dolor crónico de espalda la obligaron a abandonar su profesión. Ahora, su lucha se centra en responsabilizar a Sunwing, empresa que considera negligente por enviar turistas a hoteles en condiciones inseguras.
El dilema legal radica en que la pérgola no pertenecía al hotel donde se alojaba, sino al colindante, dificultando establecer una responsabilidad clara. No obstante, su abogado, Alexandre Brosseau-Wery, sostiene que existe negligencia evidente, pues las instalaciones deben garantizar la seguridad de sus huéspedes. Fotografías tomadas tras el incidente demostrarían que las pérgolas defectuosas fueron sustituidas tras el accidente.
A este conflicto se suma la negativa de la aseguradora Zúrich, que cubre a Sunwing, a asumir responsabilidades, alegando que las instalaciones son propiedad del Estado cubano. El profesor Luc Renaud, experto en turismo, recalca que el control de los hoteles en la Isla recae en la empresa militar GAESA, lo que dificulta aún más cualquier tipo de demanda contra el Gobierno cubano.
Este caso se une a una serie de accidentes que han afectado a turistas canadienses en Cuba, principal mercado emisor de visitantes a la Isla, pese a un descenso del 10% en 2024. Mientras la imagen del turismo cubano sigue deteriorándose, la falta de mantenimiento y la gestión estatal continúan poniendo en riesgo la seguridad de los viajeros.