La multinacional ExxonMobil ha llevado su batalla legal contra las estatales cubanas CIMEX y Cuba-Petróleo (CUPET) hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, en un esfuerzo por revertir el fallo que congeló su demanda en 2024. La firma busca compensación bajo el Título III de la Ley Helms-Burton, alegando que el régimen de Fidel Castro confiscó y explotó ilegalmente su refinería Ñico López y más de 100 estaciones de servicio desde 1960.
Según informó DIARIO DE CUBA, la petrolera presentó un auto de certiorari a finales de 2024, solicitando la revisión del caso tras la decisión del Tribunal de Apelaciones de Washington D.C. de frenar el proceso. En febrero de 2025, la Corte aprobó una moción que extendió el plazo de respuesta de ExxonMobil hasta el 2 de abril.
El pleito legal se remonta a 2019, cuando la empresa estadounidense demandó a CIMEX y CUPET por traficar con propiedades confiscadas, una acción respaldada por la Ley Helms-Burton de 1996 y activada por el gobierno de Donald Trump en 2019. Desde entonces, las entidades cubanas han intentado sin éxito desestimar la demanda alegando inmunidad soberana bajo la Ley de Inmunidades Soberanas Extranjeras (FSIA).
En 1969, la Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras de EEUU certificó que Standard Oil, predecesora de ExxonMobil, había perdido más de 71 millones de dólares por la expropiación de sus activos en Cuba. Sin embargo, la compañía jamás recibió compensación alguna.
Este caso podría sentar un precedente crucial para las miles de reclamaciones pendientes bajo la Helms-Burton. Actualmente, 5.913 demandas certificadas exigen compensaciones que superan los 1.900 millones de dólares, reflejando el largo historial de expropiaciones perpetradas por la dictadura cubana.