La creciente ola de violencia en Cuba ha alcanzado incluso a las zonas más protegidas de La Habana. En el Consejo Popular Ceiba Kohly, perteneciente al municipio Playa y catalogado como área de interés para la seguridad y el orden interior, un joven universitario fue brutalmente asaltado y apuñalado cuatro veces por delincuentes que intentaban robarle su moto eléctrica.
El ataque ocurrió en la intersección de las calles 49 y 58 B, luego de que los agresores contactaran a la víctima a través de redes sociales con la intención de «comprar» su moto. Cuatro individuos participaron en el crimen; dos de ellos lograron escapar, mientras que los otros dos fueron capturados por la rápida intervención de residentes y agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
Este hecho ha generado alarma entre los ciudadanos, pues Ceiba Kohly forma parte de un conjunto de zonas donde el gobierno cubano ha impuesto medidas de control estrictas, incluyendo permisos especiales para cambios de dirección, construcción de viviendas o la realización de eventos. Sin embargo, ni la alta presencia policial ni las limitaciones impuestas por el régimen impidieron que este ataque ocurriera.
El caso refleja la falta de seguridad en Cuba, donde la criminalidad ha ido en aumento en los últimos años, especialmente en un contexto de profunda crisis económica. Mientras que en zonas privilegiadas como Ceiba Kohly la respuesta policial es más rápida, en barrios más desfavorecidos como Centro Habana, Arroyo Naranjo o San Miguel del Padrón, la delincuencia actúa con total impunidad ante la falta de recursos y la inacción de las autoridades.
Hasta el momento, no se ha revelado la identidad del joven atacado ni detalles sobre su estado de salud. Tampoco se ha informado sobre la captura de los otros dos agresores que escaparon tras el asalto.
El aumento de robos, estafas y agresiones en la isla demuestra que el régimen cubano es incapaz de garantizar la seguridad ciudadana, dejando a la población cada vez más expuesta a la violencia y al crimen.