La turista canadiense Crystal Jardine ha denunciado públicamente haber sido víctima de una brutal agresión física en el hotel The Blau, ubicado en Varadero, Cuba, sin que el personal del resort ni las autoridades cubanas ofrecieran una respuesta adecuada.
Según relató la propia afectada a través de una publicación en su perfil de Facebook, el hecho ocurrió mientras se encontraba con su esposo en el bar de la playa del complejo. Un hombre, también canadiense, se acercó a pedirle un cigarrillo. Poco después, la pareja del agresor la confrontó de forma agresiva, pero se retiró tras su firme rechazo. No obstante, media hora más tarde, el hombre regresó y, sin mediar palabra, la golpeó en el rostro y también agredió a su esposo.
Jardine expresó su indignación por la reacción del personal de seguridad del hotel, que permitió al agresor regresar a su habitación sin ser detenido. Ante la gravedad del ataque, contactó a la Embajada de Canadá y acudió a un centro médico donde fue atendida por las lesiones, entre ellas un ojo completamente hinchado.
Más preocupante aún fue la reacción de las autoridades cubanas: las llamadas a la policía eran interrumpidas al mencionar el nombre del hotel y, aunque finalmente un supervisor tomó declaración oficial, la respuesta fue extremadamente lenta e ineficaz. A pesar de haber acordado presentar cargos, la víctima reportó que el agresor continuaba alojado en el mismo hotel, representando un riesgo directo para su seguridad y la de otros turistas.
“Estoy en lágrimas escribiendo esto. Me siento insegura sabiendo que el responsable sigue libre”, escribió Jardine en su denuncia pública, donde también adjuntó fotos de sus heridas. Añadió que espera que la presión social ayude a que se haga justicia y que se implementen medidas reales de protección para otros visitantes en el futuro.
El caso se encuentra actualmente bajo investigación, pero el manejo del incidente pone nuevamente en tela de juicio la inacción institucional en Cuba frente a casos de violencia, incluso en enclaves turísticos que el régimen promociona como seguros. La denuncia de Crystal Jardine expone una realidad preocupante en los resorts cubanos, donde la impunidad y el desinterés de las autoridades son moneda corriente.