Al menos 18 ciudadanos cubanos fueron detenidos por agentes de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en el sur de Florida mientras asistían a citas migratorias previamente programadas, según reportó El Nuevo Herald. El hecho ha generado alarma entre la comunidad cubana en EE.UU., que históricamente ha contado con un trato diferenciado en materia migratoria, pero que hoy enfrenta un endurecimiento de las políticas de deportación.
Los detenidos se encontraban, en su mayoría, bajo la figura migratoria del formulario I-220A, un documento que permite la liberación de una persona bajo custodia, pero que no otorga estatus legal ni sirve como base para solicitar la residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Esto ha sido confirmado por decisiones judiciales federales recientes, que invalidan el uso de dicho formulario como vía para regularizar la situación migratoria.
Según el Miami Herald, actualmente hay más de 42,000 cubanos en Estados Unidos con órdenes de deportación. Sin embargo, Cuba no acepta de manera regular los vuelos de repatriación, lo que deja a miles de personas en un limbo legal: ni pueden legalizar su estatus ni son deportados de inmediato. Esta situación profundiza la incertidumbre y el sufrimiento de una comunidad ya golpeada por el exilio, la separación familiar y la represión del régimen cubano.
Organizaciones de derechos humanos, abogados de inmigración y legisladores han manifestado su preocupación ante lo que consideran una estrategia de detención injusta y desproporcionada, que castiga a personas que han cumplido con los requisitos del sistema al asistir voluntariamente a sus citas.
Estas recientes acciones, que coinciden con un clima político más restrictivo hacia la migración, podrían marcar el inicio de una nueva fase en la política estadounidense respecto a los cubanos. Mientras tanto, miles de familias enfrentan el temor de ser arrestadas y deportadas, sin opciones claras para defender su permanencia legal en el país.
La comunidad cubana en Florida, clave en la historia migratoria de Estados Unidos, observa con creciente angustia un panorama en el que los derechos y la estabilidad de miles de exiliados están en juego.