El ex alto funcionario del régimen comunista Misael Enamorado Dager, quien ejerció como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Santiago de Cuba y formó parte del Buró Político, se autodeportó a La Habana junto a su familia a finales de marzo, según reveló al periodista Mario J. Pentón una fuente confiable.
Enamorado Dager había ingresado a Estados Unidos bajo un parole humanitario, pero desde hace un año enfrentaba una creciente ola de repudio y presión pública. El congresista republicano Carlos A. Giménez encabezó los reclamos para su expulsión formal, colocándolo en una lista de 100 exfuncionarios del régimen cubano cuya presencia en suelo estadounidense generaba controversia.
Acosado por notificaciones legales y el aumento del escrutinio mediático y político, el exdirigente optó por regresar “voluntariamente” a la isla. Su solicitud para obtener la residencia permanente (Green Card) bajo la Ley de Ajuste Cubano fue rechazada, debido a su pasado como colaborador del gobierno cubano.
Durante su estancia en Estados Unidos, residía en Houston, Texas, mientras en Cuba la familia Enamorado mantiene una residencia de lujo en La Habana, supuestamente obsequiada por la familia Castro y alquilada a turistas, lo que generó indignación entre los exiliados cubanos.
Su decisión marca un precedente en la política migratoria estadounidense, al ser uno de los primeros funcionarios de alto rango del régimen que retorna a la isla tras presiones directas del Congreso. Este caso reabre el debate sobre la presencia de antiguos funcionarios comunistas en Estados Unidos, muchos de los cuales lograron entrar alegando persecución política, pese a sus vínculos con el poder en Cuba.
Entre los casos que siguen generando polémica se encuentran figuras como Eduardo Enríquez Blanco, exempleado del MININT residente en Miami; Rosabel Roca Sampedro, exfiscal de Camagüey ahora en Houston; y Arelys Casañola Quintana, antigua dirigente en la Isla de la Juventud, establecida en Kentucky.
También fue notorio el caso de Liván Fuentes Álvarez, expresidente de la Asamblea del Poder Popular en la Isla de la Juventud, quien fue rechazado por agentes fronterizos. A ello se suma Manuel Menéndez Castellanos, ex primer secretario del PCC en Cienfuegos, que logró ingresar a Miami por reunificación familiar, provocando críticas por parte de legisladores del sur de Florida hacia la administración Biden.
La autodeportación de Enamorado Dager resalta las fisuras en el sistema migratorio estadounidense y la urgente necesidad de revisar el ingreso de figuras asociadas a gobiernos totalitarios, cuyas conexiones con el poder cubano despiertan rechazo dentro del exilio.