En un gesto sin precedentes de resistencia institucional, el Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba ha emitido una enérgica declaración en la que rechaza la injerencia del Ministerio de Justicia del régimen cubano, que intenta forzar la destitución de su máximo líder, el Soberano Gran Comendador José Ramón Viñas Alonso.
El conflicto se intensificó luego de que la directora del Registro de Asociaciones, Miriam García Meriño, declarara ilegal la reelección de Viñas en marzo y ordenara que fuera sustituido por el exdirigente masón Lázaro Cuesta Valdés, conocido por su cercanía al gobierno. Sin embargo, Viñas, respaldado por más del 80% de los miembros escocistas, se ha negado rotundamente a acatar la orden, asegurando que “no permitirán imposiciones ni se arrodillarán ante el poder”.
“La dignidad es tan importante como nuestra propia vida… estamos todos unidos en la virtud y dispuestos a asumir el precio de no permitir injerencias”, afirmó Viñas en un comunicado oficial, denunciando además que el régimen ha generado un enfrentamiento interno peligroso dentro de la masonería cubana.
La declaración fue respaldada en una reunión extraordinaria celebrada el 31 de mayo en la Catedral Escocesa en La Habana, donde más de un centenar y medio de masones definieron a Cuesta como “un traidor” y ratificaron la autoridad de Viñas como líder legítimo del Supremo Consejo.
Viñas denunció también que la maniobra del MINJUS es parte de una represalia política por haberse pronunciado en contra de la represión del 11 de julio de 2021 y por no someterse a los chantajes de la Seguridad del Estado. “El verdadero motivo es deshacerse de personas como yo, que no cedemos ni aceptamos ser títeres del régimen”, advirtió.
Este nuevo episodio se da en un contexto de creciente conflicto dentro de la masonería cubana. Mientras el Gran Maestro de la Gran Logia, Mayker Filema, también permanece en el cargo de forma ilegal con apoyo del gobierno, los masones de base han comenzado a organizarse para recuperar sus instituciones. El pasado 25 de mayo, en ausencia de Filema, una sesión extraordinaria de la Gran Logia aprobó su destitución y la convocatoria a elecciones generales en septiembre.
La postura del Supremo Consejo es clara: “Nuestra ley fue hecha por masones y debe ser interpretada por masones. No aceptaremos injerencias del gobierno ni imposiciones externas”, se lee en el documento oficial. Viñas alertó que cualquier intento de imponer autoridades ajenas a la voluntad de la mayoría solo podrá concretarse “con violencia”.
Frente a la sede del Supremo Consejo se ha reportado un operativo de vigilancia de la Seguridad del Estado, montado desde la casa del presidente del CDR local, en lo que muchos consideran un acto de intimidación estatal.
El conflicto, que amenaza con fracturar la estructura histórica de la masonería cubana, refleja una batalla más amplia entre los valores democráticos y la obsesión del régimen por controlar a toda expresión autónoma de la sociedad civil.
La fuente original de este reportaje es un artículo publicado por CubaNet, escrito por un colaborador desde Cuba.

