El suministro de agua potable en Las Tunas se ha convertido en una crisis sanitaria de proporciones alarmantes. Mientras en algunas zonas de Cuba el agua escasea durante semanas, los tuneros enfrentan otro problema: el líquido que finalmente reciben llega en condiciones insalubres, con barro, residuos y hasta larvas de mosquito.
“Nos están matando, no se me quitan las diarreas”, denunció un ciudadano en redes sociales, compartiendo un video donde se observa el agua marrón y turbia saliendo del grifo. Testimonios recopilados por Ecos de Cuba evidencian que la situación empeora cada día. Un vecino del Reparto Médico afirmó que en los últimos años el hospital provincial Ernesto Guevara ha tenido que ampliar sus áreas de atención para pacientes con enfermedades renales, posiblemente vinculadas a la mala calidad del agua.
Las deficiencias en el sistema de abastecimiento son evidentes. Según Alberto, residente del barrio San Antonio, una de las principales fuentes de agua de la ciudad, la presa Cayojo, está en estado deplorable. “El cuarto de filtros está lleno de gravilla y fango, y el sistema de purificación no funciona”, denunció. Además, aseguró que en este embalse es común ver personas bañando caballos, lo que agrava la contaminación del agua.
La única opción segura para consumir agua en la ciudad es comprarla embotellada, pero solo está disponible en dólares y MLC en las mipymes y tiendas estatales, haciendo que sea inaccesible para la mayoría de los ciudadanos.
A pesar de la gravedad del problema, la prensa oficial, incluyendo el periódico Granma y el medio local 26, ha abordado la crisis del agua en Las Tunas solo desde el punto de vista del desabastecimiento, sin mencionar la pésima calidad del agua que llega a los hogares. La población, cada vez más desesperada, exige respuestas y soluciones inmediatas, mientras las autoridades ignoran una realidad que pone en riesgo la salud de miles de personas.