La crisis energética en Cuba se profundiza con un nuevo apagón nacional que dejó a gran parte del país a oscuras la noche del viernes. La avería ocurrió en la subestación del Diezmero, provocando la caída del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), según informó el Ministerio de Energía y Minas en la red social X.
El colapso del sistema afectó a varias provincias y representa el cuarto apagón total en los últimos seis meses, una situación que refleja el deterioro de la infraestructura energética de la isla. Las autoridades señalaron que ya trabajan en la recuperación, pero la población enfrenta apagones diarios que superan las 20 horas en algunas regiones, afectando la vida cotidiana y la economía.
Especialistas independientes advierten que la raíz del problema es la falta de inversión en el sector, completamente estatal desde 1959. Las termoeléctricas cubanas, con décadas de explotación sin mantenimiento adecuado, operan al borde del colapso. La escasez de combustible agrava la situación, dejando al gobierno sin capacidad de respuesta efectiva.

Desde finales de 2024, el déficit energético se ha convertido en una crisis permanente, con cortes masivos que se han extendido por días. Se estima que modernizar el SEN requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cifra fuera del alcance del régimen.
Con una economía en recesión y un crecimiento proyectado de apenas 1 % para 2025, la falta de electricidad sigue siendo un obstáculo insalvable para la producción y los servicios. Sin una estrategia clara para renovar su infraestructura, Cuba se sumerge cada vez más en la oscuridad.