Indignación en Cuba: hoteles mantienen la luz mientras hospitales trasladan pacientes por falta de electricidad
Cuba volvió a quedar completamente a oscuras en la noche del viernes 14 de marzo debido a una “alta oscilación del sistema” que provocó la caída del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La avería, originada en la subestación del Diezmero, dejó sin electricidad a toda la isla, agravando aún más la ya precaria situación energética que enfrenta el país.
A pesar de la magnitud del apagón, las únicas instalaciones que mantuvieron el servicio eléctrico fueron los hoteles y centros turísticos. En medio de la crisis, el Ministerio de Turismo (MINTUR) no tardó en emitir un comunicado asegurando que el sector turístico cuenta con un “respaldo energético sólido” que garantiza el funcionamiento continuo de las instalaciones hoteleras y sus servicios asociados.
El mensaje generó un fuerte malestar entre los cubanos, quienes enfrentan interminables apagones diarios sin una solución a la vista. Mientras el país permanece sumido en la oscuridad, el sector turístico continúa operando con normalidad, lo que refuerza la percepción de que el régimen prioriza el turismo extranjero por encima de las necesidades básicas de la población.
La indignación creció aún más al conocerse que, mientras el MINTUR aseguraba la electricidad en hoteles de lujo, hospitales cubanos se vieron obligados a trasladar pacientes graves a otros centros médicos que contaban con plantas eléctricas. Según denuncias en redes sociales, en varias provincias pacientes en estado crítico fueron movidos en plena madrugada debido a la imposibilidad de mantener equipos vitales en funcionamiento. Esta situación dejó en evidencia la total precariedad del sistema de salud en un país donde los recursos son dirigidos de forma prioritaria al turismo, mientras los ciudadanos quedan en el abandono.
El colapso del SEN no fue una sorpresa. La crisis eléctrica en Cuba se ha agudizado debido al déficit de generación, el mantenimiento prolongado de varias termoeléctricas y la escasez de combustible para abastecer los grupos electrógenos. Horas antes del apagón total, la Empresa Eléctrica de Cuba ya había pronosticado una afectación de 1380 MW en el horario nocturno de mayor demanda.
Las averías en la unidad 6 de la CTE Renté, la unidad 2 de la CTE Felton y el mantenimiento simultáneo de múltiples unidades en las plantas de Mariel, Santa Cruz y Cienfuegos agravaron aún más la crisis. Además, la generación distribuida también se vio afectada, con 73 centrales fuera de servicio por falta de combustible.
RELACIONADO: Médicos de Cienfuegos operan a oscuras por apagón en hospital sin planta eléctrica.
El nuevo colapso del sistema eléctrico confirma lo que muchos cubanos temían: la infraestructura energética del país está en ruinas y las autoridades no tienen soluciones reales para frenar el desastre. Mientras tanto, los hoteles permanecen iluminados y operando con normalidad, mientras hospitales y hogares cubanos quedan sumidos en la desesperación y la incertidumbre.
