Un apagón masivo ocurrido la noche del viernes en Cuba puso en riesgo la vida de decenas de pacientes en estado crítico, al dejar sin electricidad a varios hospitales que no contaban con grupos electrógenos. La falta de energía obligó a trasladar de urgencia a enfermos graves hacia otros centros asistenciales con capacidad de respaldo.
El Hospital Julio Aristegui Villamil, en Cárdenas, fue uno de los más afectados, sin equipos de generación propios en el momento del apagón. Como resultado, dos pacientes ventilados, tres embarazadas y seis niños con problemas respiratorios fueron evacuados al Hospital Comandante Faustino Pérez y al Hospital Pediátrico Provincial de Matanzas.
La directora del Faustino Pérez, Taymí Martínez Naranjo, aseguró que su centro contaba con un margen de 66 horas de generación de emergencia, lo que permitió recibir y atender a los pacientes trasladados. Sin embargo, uno de los ventilados fue ingresado en terapia intensiva en estado grave.
En Cienfuegos, el apagón sorprendió a un equipo médico en plena cirugía en el Hospital Provincial Docente Dr. Gustavo Aldereguía Lima. A pesar de la falta de electricidad y sin grupos electrógenos disponibles, los doctores decidieron continuar la intervención quirúrgica utilizando linternas y la luz de celulares, logrando finalizar con éxito la operación.

El régimen cubano reconoció la complejidad de la crisis eléctrica, afirmando que trabaja en la creación de microsistemas eléctricos para la recuperación progresiva del servicio. No obstante, 18 horas después del apagón, solo una mínima parte de la infraestructura hospitalaria contaba con energía.
Mientras los hospitales y la mayoría de los barrios de la isla permanecían a oscuras, hoteles y zonas turísticas continuaban iluminados. Imágenes divulgadas por el medio independiente CubaNet mostraron el hotel Iberostar Selection La Habana completamente encendido, lo que generó indignación entre los cubanos que padecen la crisis energética.
El Ministerio de Turismo (MINTUR) defendió la situación alegando que el sector turístico cuenta con un respaldo energético sólido que permite su operación sin interrupciones. Mientras tanto, miles de ciudadanos, incluidos pacientes hospitalizados, siguen sufriendo las consecuencias de un colapso eléctrico que expone las carencias del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y la vulnerabilidad del sistema de salud cubano.