La Guardia Costera de Estados Unidos anunció nuevas y estrictas condiciones de entrada para embarcaciones que arriben desde Cuba, alegando la falta de medidas antiterroristas efectivas en los puertos de la Isla. La disposición fue publicada en el Registro Federal el 19 de marzo de 2025 y oficializada mediante el Port Security Advisory (PSA) 1-25.
Esta acción se sustenta en la ley 46 U.S.C. § 70108, enmendada, y en la designación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo por parte del Departamento de Estado. Como consecuencia, la Guardia Costera concluyó que los puertos cubanos no mantienen controles antiterroristas adecuados, una preocupación que se traduce en mayores restricciones para los barcos que hayan tenido a la Isla como uno de sus últimos cinco destinos antes de ingresar a aguas estadounidenses.
Según informó el United States Coast Guard News, órgano informativo del Departamento de Seguridad Nacional, las embarcaciones afectadas estarán sujetas a inspecciones de seguridad más rigurosas, sin importar la naturaleza de su carga. Esto incluye a barcos que transportan alimentos y bienes esenciales adquiridos legalmente en Estados Unidos.
A partir del 2 de abril, todos los buques que hagan escala en Cuba antes de arribar a EE. UU. deberán aplicar el Nivel de Seguridad 2, un protocolo que exige mayor protección de accesos, monitoreo constante con visibilidad completa del entorno, documentación de las medidas adoptadas y notificación de su cumplimiento a las autoridades estadounidenses.
Los guardias responsables de estas tareas podrán ser miembros de la propia tripulación o personal de seguridad externo aprobado por el capitán y el oficial de seguridad de la compañía. Aunque no existen exenciones automáticas, los barcos que demuestren pleno cumplimiento de las medidas exigidas podrían evitar inspecciones más intrusivas, como el abordaje por parte de agentes armados o incluso la denegación de entrada al puerto.
Esta decisión subraya el creciente aislamiento internacional del régimen cubano, cuyo deterioro institucional y falta de transparencia portuaria representan una amenaza directa a la seguridad marítima de Estados Unidos, según lo establecido por el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera.