El congresista estadounidense Carlos Giménez ha solicitado a la Casa Blanca la eliminación inmediata de todas las remesas y vuelos a Cuba, en un llamado frontal para intensificar la presión sobre el régimen de La Habana. La propuesta forma parte de una estrategia de endurecimiento alineada con las políticas de la administración Trump, cuyo enfoque hacia la isla fue marcado por sanciones severas y el aislamiento diplomático.
“He enviado la solicitud formal a La Casa Blanca para eliminar todo envío de remesas y todos los vuelos hacia la dictadura asesina en Cuba. El Presidente Trump ha sido el mejor aliado que ha tenido el pueblo de Cuba y ahora es el momento de eliminarle todas las vías de ingresos que tenga el régimen para seguir reprimiendo y masacrando a nuestro pueblo. Ha llegado la hora. Les queda poco”, escribió Giménez en su cuenta de X.
El legislador republicano apunta directamente a las remesas, consideradas por muchos analistas como uno de los pilares económicos que mantiene a flote al régimen cubano en medio de una crisis sistémica sin precedentes. Según estudios independientes, estos envíos representan miles de millones de dólares anuales, muchos de los cuales terminan controlados por empresas militares vinculadas al conglomerado GAESA.
La medida también afectaría los vuelos comerciales y chárter que, pese a las restricciones existentes, siguen conectando a Cuba con varias ciudades de Estados Unidos. Para Giménez, esa conectividad facilita tanto la entrada de bienes de consumo como la circulación de dinero que oxigena a la cúpula del poder en la isla.
Este llamado se suma a otras acciones recientes del gobierno estadounidense. El Departamento de Estado anunció la expansión de restricciones de visas a funcionarios y cómplices del programa de exportación forzada de mano de obra cubana, particularmente en las llamadas “misiones médicas”, ampliamente denunciadas por organismos internacionales como una forma de esclavitud moderna.
El nuevo giro en la política hacia Cuba recupera medidas aplicadas durante el mandato de Donald Trump, como la reincorporación de la isla a la lista de países patrocinadores del terrorismo y la reactivación de la Lista Restringida, que sanciona entidades controladas por el aparato militar cubano.
Además, programas de beneficio migratorio como el parole humanitario y CBP One han sido cancelados, cerrando vías legales para miles de cubanos que buscaban refugio en Estados Unidos.
En un golpe adicional al régimen, Western Union suspendió indefinidamente el envío de remesas desde EE.UU. a Cuba, tras sanciones a Orbit S.A., la entidad oficial encargada de procesarlas. Esta decisión ha dejado a millones de familias cubanas sin una fuente crucial de sustento.
Con este nuevo frente de presión, Giménez y otros legisladores apuestan por cortar los últimos hilos que sostienen a un régimen que, según denuncian, ha convertido el sufrimiento del pueblo cubano en su único método de control.