La Aduana General de la República de Cuba (AGR) detuvo un intento de contrabando de dos kilogramos de oro en lingotes ocultos en un equipaje, durante una inspección rutinaria en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana.
El hecho fue confirmado por William Pérez González, vicejefe primero de la AGR, a través de un comunicado publicado en su cuenta oficial de la red social X (antes Twitter), bajo el usuario @vicejefeagr. El funcionario detalló que el oro estaba escondido en un doble fondo del equipaje e intentaba ser sacado ilegalmente del país.
#AduanadeCuba detecta la extracción ilegal de 2 kg de oro en lingotes ocultos en doble fondo de un equipaje en el aeropuerto de La Habana. El caso fue denunciado y los implicados responderán penalmente. La preparación y perspicacia de los oficiales una fortaleza #FronteraSegura. pic.twitter.com/LW9sKaYwBC
— Wiliam Pérez González (@vicejefeagr) March 23, 2025
“El caso fue denunciado y los implicados responderán penalmente”, declaró Pérez González, al tiempo que elogió la “preparación y perspicacia” de los oficiales como una “fortaleza” institucional.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado la identidad ni la nacionalidad de los involucrados, tampoco el destino final del metal ni su origen. El hallazgo se enmarca en un contexto de creciente actividad de minería ilegal en Cuba, impulsada por la aguda crisis económica y la falta de oportunidades laborales.
En semanas recientes, el régimen ha intensificado su ofensiva contra esta práctica. En Villa Clara, dos personas fueron arrestadas tras la detección de un campamento ilegal en la carretera Maleza, donde operaban con herramientas de extracción como molinos y equipos artesanales.
Por otro lado, recientemente, en el municipio de Jobabo, Las Tunas, ocho individuos fueron detenidos por extraer y traficar polvo de oro. A los acusados se les incautaron plantas eléctricas, generadores, turbinas de bombeo, martillos demoledores y un trómer, rudimentario molino usado para triturar piedras.
A pesar de los operativos recientes, los incidentes evidencian que la minería ilegal en Cuba no solo persiste, sino que se expande como una vía desesperada de subsistencia en un país sumido en el colapso económico. La llamada “fiebre del oro” ha resurgido como reflejo del deterioro estructural del sistema y el abandono de las zonas rurales, donde muchas familias sobreviven gracias a actividades al margen de la ley.