Mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y energéticas de su historia, con apagones constantes y una escasez alarmante de alimentos y medicinas, el régimen cubano ha decidido priorizar su agenda ideológica con la realización del «Coloquio Patria«. Este evento, que se celebra en la Universidad de La Habana, busca reforzar la estrategia de propaganda del gobierno en el ámbito digital bajo el lema «Somos pueblos tejiendo redes».
El coloquio pretende debatir sobre el uso de contenidos y plataformas digitales como herramientas para la «movilización social, la participación política y la configuración del poder». Sin embargo, más que una reflexión abierta sobre el impacto de la tecnología, el evento se perfila como un espacio de adoctrinamiento diseñado para fortalecer el control narrativo del régimen en internet y las redes sociales.
El programa incluye conferencias, talleres teóricos y ferias expositivas, y está dedicado a la celebración de dos efemérides: el 20 aniversario del canal multiestatal Telesur, fundado por Fidel Castro y Hugo Chávez, y el 40 aniversario de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. La organización corre a cargo de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), con el apoyo de instituciones oficialistas como Casa de las Américas y la Asociación Hermanos Saíz.
A pesar del discurso de lucha contra el «capitalismo salvaje» que promueven los organizadores, los participantes extranjeros han sido alojados en el exclusivo y capitalista Hotel Nacional de Cuba, un contraste evidente con la dura realidad que vive el pueblo cubano. Mientras la mayoría de los ciudadanos enfrenta una cotidianidad marcada por la precariedad y la falta de recursos básicos, el régimen destina fondos a eventos propagandísticos que buscan fortalecer su imagen y proyectar la idea de una resistencia ideológica frente a Occidente.
El «Coloquio Patria», que se realiza desde 2022 en el contexto del Día de la Prensa Cubana, rinde tributo al periódico fundado en 1892 por José Martí para promover la independencia de Cuba. Sin embargo, lejos de representar un espacio de libertad de expresión, este foro se ha convertido en un instrumento del régimen para justificar su control sobre la información y la narrativa oficialista en la era digital.