Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas en décadas, con un déficit de generación eléctrica que supera los 1.400 megawatts (MW), provocando apagones prolongados y constantes en toda la isla. Ante la creciente presión social, el régimen cubano ha vuelto a prometer soluciones basadas en energías renovables, aunque ya admite públicamente que no bastarán para superar la emergencia.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció en una entrevista al diario oficial Granma que la instalación de parques solares fotovoltaicos, aunque estratégica, no será suficiente para rescatar el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Afirmó que la crisis también está profundamente ligada al colapso de la producción de combustible nacional y la dependencia extrema de las importaciones, situación agravada por la falta crónica de divisas del Estado.
“La recuperación no es con los parques solares solamente”, dijo el ministro. “Hay un tema que es combustible, porque la producción nacional también venía decreciendo, al punto de que se analizó que no íbamos a tener combustible ni para las termoeléctricas”.
Según datos de la Unión Eléctrica (UNE), solo el pasado domingo el país reportó una afectación máxima de 1.475 MW a las 8:00 p.m., en el horario de mayor demanda. Las previsiones para este lunes 24 de marzo no son mejores: una disponibilidad de 1.897 MW frente a una demanda de 3.250 MW, lo que proyecta una afectación de 1.423 MW en el pico nocturno.
En La Habana, la empresa eléctrica estatal anunció una nueva programación de apagones que afecta a todos los municipios, dividiendo la capital en bloques horarios rotativos que cubrirán desde las 10:00 a.m. hasta las 10:00 p.m.
Pese al panorama sombrío, el Gobierno sigue apostando por la expansión de la energía solar. Esta semana quedó inaugurado en la provincia de Granma el parque fotovoltaico La Sabana, con una capacidad de 21,8 MW. En paralelo, en Matanzas, entró en fase de prueba el parque Jovellanos II, el primero de tres previstos para 2025. Según promesas de Miguel Díaz-Canel, se espera que 55 nuevos parques solares aporten hasta 1.200 MW antes de fin de año.
No obstante, expertos y economistas han advertido que esta política no resolverá el problema estructural del sistema energético cubano. Las termoeléctricas continúan deterioradas, 84 centrales de generación distribuida están inactivas por falta de combustible, y no existe capacidad financiera para cubrir los más de 300 millones de dólares anuales que requiere el mantenimiento del SEN.
“La factura energética de Cuba es más alta que la de los alimentos o medicamentos”, reconoció el ministro, quien también reveló que muchos pozos petroleros nacionales han sido cerrados por falta de insumos y mantenimiento.
La reciente donación de equipos de China para expandir la red solar ofrece un respiro limitado, mientras la población enfrenta apagones diarios, sin perspectivas claras de solución a corto plazo. El colapso energético se suma así al creciente deterioro económico y social que asfixia a millones de cubanos.