Las exportaciones de petróleo venezolano sufrieron una caída del 11,5% en marzo debido a la reactivación de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Sin embargo, Cuba ha resultado ser uno de los pocos beneficiarios del colapso comercial de PDVSA, incrementando sus importaciones en un 19% respecto a febrero.
Según datos de Reuters, La Habana recibió 50.130 barriles diarios (bpd) de crudo y derivados en marzo, cifra que se aproxima al acuerdo original firmado entre Hugo Chávez y Fidel Castro en el año 2000, que estipulaba un promedio de 55.000 bpd a cambio de médicos y asesores cubanos. Esta reactivación del suministro ocurre tras el mínimo histórico de enero, cuando solo se enviaron 10.000 bpd a la Isla.
La razón detrás del incremento radica en la decisión del expresidente Donald Trump de imponer un arancel del 25% a los países que compren petróleo a PDVSA. Además, su administración revocó las licencias a empresas como Repsol, Eni, Maurel & Prom, Reliance Industries y Global Oil Terminals, provocando una suspensión masiva de envíos hacia Europa y otros destinos.
El colapso ha sido tal que más de 80 embarcaciones permanecen detenidas en aguas venezolanas, 35 de ellas ya cargadas y sin autorización para salir. En paralelo, dos tanqueros han abandonado las costas del país sudamericano sin haber recibido carga alguna.
Mientras China se mantiene como el principal receptor con 483.700 bpd, seguida de Estados Unidos (antes de la revocación de la licencia a Chevron) con 210.700 bpd, Europa quedó completamente fuera del radar en marzo, sin recibir un solo barril. India, por su parte, apenas importó 60.160 bpd.
El especialista energético Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, ya advertía en febrero que las sanciones podrían favorecer a Cuba, ya que PDVSA buscaría colocar su excedente en mercados aliados para no detener la producción, lo cual es altamente costoso de reactivar. Asimismo, prevé que México reduzca sus envíos a la Isla, presionado por la controversia interna y la opacidad en torno a esos acuerdos.
No obstante, a pesar del respaldo petrolero de Venezuela, el déficit energético en Cuba sigue siendo crítico. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que el país continúa dependiendo del petróleo para alimentar su sistema eléctrico, que sufre déficits diarios superiores a 1.500 megavatios (MW). El martes, la demanda nacional alcanzó los 3.380 MW frente a una disponibilidad de apenas 1.870 MW.
La situación actual confirma que, aunque el régimen de Nicolás Maduro intenta sostener a su aliado caribeño con petróleo, la crisis energética cubana sigue agravándose, marcada por largas colas en gasolineras, apagones constantes y un sistema eléctrico al borde del colapso.