Cuba insiste en cambios económicos sin transformar el modelo socialista
El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha reiterado su intención de implementar “cambios estructurales” en la economía cubana, pero dentro de los límites del modelo socialista y con el Partido Comunista como ente rector absoluto. El anuncio, hecho durante el programa televisivo Cuadrando la Caja, fue recibido con escepticismo por economistas independientes, quienes advierten sobre la falta de reformas reales que alivien la profunda crisis económica del país.
Uno de los críticos más destacados, el economista Pedro Monreal, señaló que el debate oficialista no reconoce el fracaso de las políticas económicas previas. “Si se habla hoy de cambio estructural es porque previamente el gobierno impuso un cambio estructural fallido que culminó en crisis”, expresó en la red social X.

El discurso del régimen: cambios sin ruptura
Durante la discusión televisiva, economistas afines al gobierno insistieron en que una transformación económica no debe interpretarse como un cambio de régimen, sino como una forma de “fortalecer el socialismo”.
El exministro de Finanzas, José Luis Rodríguez, reconoció que la estructura actual de la economía cubana es insostenible, con el sector estatal generando el 84% del PIB, mientras el incipiente sector privado sigue limitado. Por su parte, el ex espía y economista Ramón Labañino reafirmó que las Mipymes no deben alejarse del control estatal y deben servir para «fortalecer el socialismo».
En contraste, los analistas advierten que el gobierno sigue evitando mencionar aspectos esenciales para un verdadero cambio estructural, como la libertad de mercado, la privatización de sectores estratégicos o una mayor apertura económica sin restricciones estatales.
Promesas repetidas sin resultados concretos
Este nuevo discurso sobre reformas llega tras una serie de fracasos económicos, incluyendo la Tarea Ordenamiento de 2021, que agravó la crisis con hiperinflación y pérdida del poder adquisitivo. También se han impulsado las Mipymes, pero muchos las consideran una estrategia de supervivencia del régimen más que una transformación real del modelo productivo.
A lo largo de los años, el gobierno cubano ha insistido en el perfeccionamiento del socialismo sin introducir cambios estructurales que permitan el crecimiento del sector privado o la inversión extranjera real. Díaz-Canel ha reiterado su compromiso con la «continuidad», descartando cualquier medida que implique una descentralización económica significativa.
¿Hacia un capitalismo de Estado?
A pesar del rechazo oficial al capitalismo, algunos economistas sugieren que el régimen podría estar evolucionando hacia un “capitalismo de Estado”, un modelo donde el gobierno mantiene el control político absoluto pero permite una economía regulada con sectores empresariales afines al poder.
Este sistema, similar al de China o Rusia, profundiza las desigualdades y concentra la riqueza en una élite burocrática sin que la población experimente una mejora real en sus condiciones de vida. La gran incógnita es si el gobierno realmente busca beneficiar a la mayoría de los cubanos o simplemente ajustar su modelo para garantizar su supervivencia política.
Posibles escenarios para Cuba
Dada la postura del régimen, los expertos prevén varios posibles escenarios:
- Estancamiento prolongado: Sin cambios estructurales profundos, la crisis económica continuará, con más inflación, escasez y falta de inversión.
- Mayor dependencia externa: El gobierno seguirá buscando apoyo financiero de Rusia, China y el bloque BRICS, aunque esta estrategia es insostenible a largo plazo.
- Reformas controladas: Se podrían aplicar medidas superficiales para mitigar la crisis sin abrir espacio a una verdadera liberalización económica.
- Mayor represión: Para evitar el descontento social ante el fracaso de su modelo, el régimen podría intensificar el control y la persecución de la oposición y la actividad privada.
Con este panorama, Cuba sigue atrapada en un ciclo de falsas promesas, sin mostrar voluntad para implementar un cambio real que permita a la población salir de la precariedad y el estancamiento.