La crisis energética en Cuba se profundiza con apagones masivos que afectarán a miles de cubanos este lunes 10 de marzo. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) ha advertido que la afectación en el horario pico superará los 1,500 megawatts (MW), una cifra alarmante que deja en evidencia el colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Según reportes oficiales, la disponibilidad actual de energía es de apenas 1,650 MW, mientras que la demanda asciende a 2,400 MW, generando un déficit inmediato de 755 MW. Para el mediodía, la afectación alcanzará los 1,100 MW, pero el panorama se torna aún más crítico en la noche, cuando la demanda se disparará a 3,200 MW, dejando sin electricidad a gran parte del país.
Fallas estructurales y escasez de combustible
Las autoridades han atribuido la crisis a múltiples fallas dentro del SEN, con averías en unidades clave como la CTE de Nuevitas y la CTE Felton. Además, plantas en mantenimiento y limitaciones térmicas han sacado de servicio 343 MW adicionales.
A esto se suma la falta de combustible, que ha dejado fuera de operación a 56 centrales de generación distribuida, lo que representa una pérdida de 383 MW. Con una infraestructura obsoleta y sin fuentes alternativas para suplir la demanda, el régimen no ofrece soluciones viables a corto plazo.
Un país a oscuras y sin respuestas
Mientras la UNE intenta gestionar la crisis con parches y medidas temporales, los apagones prolongados golpean duramente la vida cotidiana de los cubanos. Sin electricidad, se agrava el acceso al agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de servicios esenciales.
Las autoridades han admitido que la crisis persistirá en los próximos días, sin un plan claro para mitigar el impacto en la población. La desesperación y el descontento crecen entre los ciudadanos, quienes enfrentan una de las crisis energéticas más graves de los últimos años, con un gobierno incapaz de ofrecer soluciones reales.