Mientras la mayoría de los cubanos enfrenta una crisis sin precedentes, el gobierno y la élite empresarial celebran el lujo en La Habana. Durante la Gala de Clausura del Festival del Habano, una compradora asiática pagó la asombrosa cifra de 4,6 millones de euros por un humidor exclusivo dedicado a los 15 años de Behike, la línea más cara de Cohíba.
La pieza, elaborada artesanalmente en madera de cedro, está diseñada para mantener intactos sus 400 habanos por un siglo. Con incrustaciones de nácar, oro y cristales de Swarovski, se convirtió en el humidor más caro del mundo, reflejando el contraste entre el mercado de lujo del tabaco cubano y la realidad de un país sumido en la escasez y la inflación.
A pesar de la grave crisis que atraviesa la isla, las exportaciones de tabaco marcaron un récord, confirmando que el negocio del puro sigue siendo un pilar clave de la economía cubana. Sin embargo, este sector privilegiado opera en un entorno donde los cubanos de a pie enfrentan desabastecimiento, salarios insuficientes y apagones constantes.
El evento, realizado en el centro de convenciones Pabexpo, reunió a empresarios, coleccionistas y figuras del gobierno. En la subasta, se encontraban el presidente Miguel Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero, observando la puja por un artículo de lujo inalcanzable para la mayoría de los ciudadanos.
Desde 1999, el Festival del Habano ha subastado más de 170 humidores, generando millones para el Estado. No obstante, mientras el régimen exhibe el éxito de su industria tabacalera, el pueblo cubano sigue esperando soluciones a una crisis económica que no deja de agravarse.