La complicidad del régimen cubano con el Kremlin ha llevado a miles de jóvenes de la isla a los campos de batalla en Ucrania, no como voluntarios conscientes, sino como víctimas de un sistema corrupto que los empuja al exilio, la guerra y, muchas veces, a la muerte. Desde 2022, más de 20,000 cubanos han sido reclutados por el ejército ruso, según informes de inteligencia ucraniana citados por el diario EL PAÍS.
En agosto de 2023, salieron a la luz los rostros de dos de estos jóvenes: Andorf Velázquez y Álex Vega, ambos de 19 años, aparecieron en un video desde el frente de guerra clamando ayuda. Habían sido contratados bajo falsas promesas para supuestos trabajos de construcción, pero terminaron empuñando armas en una guerra ajena. “Todo ha sido una estafa”, dijeron con miedo en la voz.
La denuncia de estos casos desató sospechas en Cuba sobre un operativo de reclutamiento con apoyo o conocimiento del régimen de Díaz-Canel, que ha mantenido una postura ambigua mientras estrecha lazos con su histórico aliado, Rusia. El GUR (Dirección de Inteligencia de Ucrania) estima que entre 6,000 y 7,000 cubanos combaten actualmente en el frente, y calcula entre 200 y 300 muertos hasta ahora. Solo entre marzo y mayo de este año, mil cubanos más llegaron a las líneas rusas, de los cuales 38 ya han muerto.
El perfil de los reclutados varía. El más joven tenía 18 años, el mayor 62, con una media de 38 años. Son originarios de casi todas las provincias de la isla. Muchos fueron convencidos por supuestas agentes de viajes, como las ya tristemente famosas Elena Shuvalova y Dayana, quienes ofrecían contratos tentadores por WhatsApp: $2,500 mensuales, ciudadanía rusa y boletos aéreos sin necesidad de visa. Cuba, asfixiada por una crisis económica sin precedentes, ha convertido esta trampa mortal en una opción de escape para los más desesperados.
El viaje comienza en Varadero, con vuelos directos a Moscú. Una vez allí, los cubanos son llevados a centros militares donde, sin comprender el idioma ni las consecuencias, firman contratos con el ejército ruso. “Les prometen trabajos de albañilería o vigilancia, pero terminan en las trincheras de Donetsk”, denunció Maryan Zablotskyy, legislador ucraniano, en declaraciones a EL PAÍS, medio que accedió a documentos y testimonios clave sobre el reclutamiento de cubanos.
Uno de los ejemplos más dramáticos es el de Frank Dario Jarrosay, exprofesor de geografía y músico de Guantánamo, capturado por las fuerzas ucranianas en marzo. Relató que en su primer día de entrenamiento vio morir a cuatro compatriotas en un ataque aéreo. Actualmente está prisionero, y ha sido visitado por Orlando Gutiérrez Boronat, líder del exilio cubano, quien ha documentado el drama de estos reclutas.
Según Zablotskyy, al menos el 40% de los cubanos enviados al frente forma parte del aparato militar oficial cubano, lo que confirma la participación activa del régimen de La Habana en este conflicto. Además, denuncia que las bonificaciones prometidas por Rusia son cobradas por el gobierno cubano, sin llegar a manos de los soldados.
Mientras tanto, el silencio oficial persiste. Los familiares de los primeros reclutas desaparecidos no han dado declaraciones, y muchos temen represalias. La guerra en Ucrania se ha convertido, para cientos de cubanos, no en una lucha ideológica, sino en una trampa mortal tejida entre la desesperación, la represión y la traición del Estado que debía protegerlos. Información completa en el reportaje especial publicado por EL PAÍS.

