A menos de dos meses del Día Internacional de los Trabajadores, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) ha convocado a un «multitudinario desfile» en la Plaza de la Revolución, ignorando la crisis que azota a la Isla. En un país donde el transporte público se encuentra colapsado por la escasez de combustible, y donde los salarios y pensiones no cubren siquiera la alimentación básica, el régimen insiste en movilizar a la población para respaldar su discurso propagandístico.
La CTC, subordinada al gobierno, no hizo mención a las necesidades reales de los trabajadores cubanos en su convocatoria publicada en el diario oficialista Granma. Mientras el Estado incumple los pagos a agricultores, productores de leche y otros sectores, y las huelgas continúan siendo ilegales, el mensaje de la CTC se centra en la «resistencia incondicional» y la supuesta defensa de las «conquistas» de la Revolución.
En lugar de exigir mejoras en salarios, condiciones laborales o derecho a la huelga, la CTC ha decidido enfocar su discurso en el levantamiento del embargo de Estados Unidos, la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y la condena a la guerra en Palestina.
Llama la atención que, mientras se alega que el embargo afecta la economía del país, el gobierno sigue destinando millonarias inversiones al turismo, con la construcción de nuevos hoteles que contrastan con el deterioro de hospitales, la crisis en el transporte y la falta de recursos para los trabajadores.
El desfile del Primero de Mayo, más que una celebración del movimiento obrero, se perfila como un acto de reafirmación ideológica en el que el régimen busca aparentar normalidad, mientras el pueblo enfrenta una de las peores crisis económicas y sociales de su historia.