El régimen cubano ha despedido e inhabilitado a una técnica de electrocardiogramas del hospital Calixto García en La Habana tras identificarla como responsable de la grabación y difusión de un video del cadáver del cantante Paulo Fernández Gallo (Paulito FG).
La noticia fue comunicada por el vocero del gobierno, Humberto López, en un espacio del noticiero de la Televisión Cubana. Según López, la trabajadora ingresó a un salón del hospital con su teléfono oculto en la ropa y filmó el cuerpo del artista haciendo “comentarios impropios y contrarios a la ética y al respeto”.
El hecho ha sido calificado como “morboso” y “falto de ética” por los medios estatales y la opinión pública, aunque el gobierno ha aprovechado la situación para reforzar su discurso contra la difusión de imágenes sensibles en redes sociales, en un intento por controlar la narrativa informativa.
López informó que 13 empleados que tuvieron contacto con el músico fueron interrogados, y 12 coincidieron en que la voz en el video pertenecía a la técnica de electrocardiogramas. Inicialmente, la trabajadora negó su participación, pero luego admitió la grabación y se negó a dar más explicaciones.
El Ministerio de Salud Pública procedió de inmediato con su despido y solicitó su inhabilitación profesional. Estas medidas pueden ser apeladas, pero su destino laboral parece sentenciado. López enfatizó la “gravedad del hecho” y recordó que el Código Penal cubano sanciona la divulgación de contenido considerado sensible.
Este caso se suma a una reciente campaña de los medios oficiales contra la difusión de imágenes “dolorosas”, tras incidentes como la muerte de un niño arrastrado por una alcantarilla en La Habana y un accidente en Matanzas que dejó una víctima mortal.
En contraste, la censura oficial ignora la crisis del sistema de salud cubano, donde la falta de insumos y la precariedad hospitalaria han sido denunciadas por numerosos ciudadanos en redes sociales. Mientras el régimen persigue a quienes filtran información incómoda, la realidad de los hospitales cubanos sigue siendo un tema tabú para la prensa estatal.