La industria turística cubana inicia el 2025 en caída libre. Según el informe publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), Cuba recibió en enero solo 196.004 visitantes internacionales, una cifra alarmante que representa una reducción del 25% en comparación con el mismo mes del año pasado.
El golpe más fuerte proviene de Canadá, tradicionalmente el mayor emisor de turistas a la Isla. La llegada de canadienses cayó un 27%, pasando de 127.167 en enero de 2024 a solo 88.980 en enero de 2025. Rusia, otro mercado clave, sufrió un desplome aún mayor, con una caída del 46%, reduciendo su cifra de 22.280 a 11.974 turistas. Este descenso ha relegado a los rusos al cuarto puesto, dejando a los estadounidenses en el tercer lugar de los principales emisores de viajeros.
No solo Canadá y Rusia muestran una disminución, sino también mercados europeos estratégicos como Francia, Italia y España, que presentan caídas de hasta un 25%. En contraste, el único país que experimentó un leve aumento en la llegada de turistas fue Alemania, que pasó de 6.202 a 6.389 visitantes.
El economista cubano Pedro Monreal calificó los datos como «el tercer peor resultado desde 2003 para un mes de enero», solo superado por los años de restricciones sanitarias derivadas de la pandemia.
La crisis turística golpea a las grandes cadenas hoteleras, como la española Meliá, cuyo informe de auditoría reciente confirma la falta de rentabilidad en sus establecimientos en Cuba. En 2024, la ocupación hotelera de Meliá en la Isla fue de apenas el 37%, tres puntos menos que el año anterior, y sus ingresos cayeron un 18%, a pesar del aumento del 5% en sus tarifas.
Pese a esta crisis estructural, el régimen cubano insiste en la apuesta por el lujo, impulsando nuevos hoteles de alta gama. Uno de los últimos proyectos, el Selection La Habana de la cadena Iberostar, ofrece paquetes de alojamiento y desayuno que oscilan entre 1.200 y 2.000 dólares por semana, en un país donde el salario promedio no supera los 20 dólares mensuales.
Con un turismo en caída y una economía al borde del colapso, Cuba enfrenta un inicio de año marcado por la incertidumbre y la falta de soluciones para recuperar uno de sus sectores clave.