En una nueva muestra de desconexión con el malestar popular, Miguel Díaz-Canel confirmó este jueves que el régimen no dará marcha atrás al tarifazo telefónico impuesto por ETECSA, pese a las crecientes protestas ciudadanas y estudiantiles.
Durante su pódcast oficial Desde la Presidencia, y acompañado por la presidenta de ETECSA, Tania Velázquez, el mandatario declaró que “no renunciamos a implementarlo”, alegando que la decisión es imprescindible para mantener operativos los servicios de telecomunicaciones ante la crítica escasez de divisas.
Díaz-Canel presentó el tarifazo como una medida técnica inevitable, bajo la amenaza de un inminente “colapso tecnológico”. Según él, no aplicar el aumento tarifario dejaría al país sin capacidad para sostener el sistema, por lo que planteó el sacrificio como única opción.
“Cuando ocurra un colapso, también entonces se nos estaría exigiendo por qué no actuar”, justificó, marcando la línea de un gobierno que impone sin consultar, y espera obediencia absoluta.
Tania Velázquez, por su parte, reconoció errores de comunicación institucional, pero evitó disculpas por las tarifas abusivas, y advirtió que “se avizora un fallo generalizado” si no se aplican las impopulares restricciones. El colapso, dijo, podría implicar la imposibilidad de realizar llamadas o enviar mensajes, lo que implicaría un apagón digital total.
En un intento de relativizar la situación, Díaz-Canel afirmó que “en el mundo hay millones sin internet”, minimizando la gravedad de los nuevos costos y restricciones que hoy enfrentan los cubanos. A su juicio, “el nivel de penetración de internet en Cuba está por encima de la media mundial”, una afirmación ampliamente refutada por especialistas y usuarios.
Mientras tanto, las calles digitales y académicas arden. Estudiantes de la Universidad de La Habana mantienen un paro académico indefinido, reclamando acceso justo y tarifas asequibles. Las protestas se han extendido por otras facultades, y los jóvenes incluso exigen la renuncia del presidente de la oficialista Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Ricardo Rodríguez.
Frente a estas exigencias legítimas, la respuesta del régimen ha sido la represión y la propaganda, acusando a medios independientes y voces críticas de promover una “guerra mediática” contra la Revolución.
La defensa cerrada del tarifazo revela una vez más la lógica del poder en Cuba: imponer el sacrificio sobre un pueblo ya asfixiado por la miseria y la censura, mientras se protege el monopolio estatal de las telecomunicaciones y se niega cualquier responsabilidad política.
El tarifazo de ETECSA, lejos de ser una solución técnica, se ha convertido en símbolo de una dictadura que no escucha, no rectifica y no permite disenso.

