El sistema penitenciario cubano no solo castiga, sino que también somete a los reclusos con discapacidad psicosocial a condiciones inhumanas, denunció la organización Cubalex ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La ONG documentó 255 casos de represión entre 2022 y 2025, evidenciando un patrón alarmante de violencia, negligencia médica y aislamiento extremo.
«Las cárceles en Cuba no rehabilitan, destruyen. Los reclusos con discapacidad psicosocial sufren abandono, violencia y tortura psicológica, mientras sus familias enfrentan desesperación y una carga económica insostenible», advirtió Laritza Diversent, directora ejecutiva de Cubalex. La falta de acceso a tratamiento médico adecuado agrava las condiciones de los presos, quienes desarrollan trastornos psiquiátricos severos como consecuencia del entorno penitenciario.
Cubalex denuncia que el régimen oculta deliberadamente datos sobre esta población carcelaria. No existen cifras oficiales sobre el número de reclusos con discapacidad psicosocial ni registros de atención psiquiátrica dentro de las prisiones. Testimonios de exreclusos aseguran que las autoridades utilizan la privación de medicamentos como una forma de castigo, exacerbando su sufrimiento.
«El sufrimiento de estas personas no es accidental; es una herramienta de castigo y deshumanización por parte del Estado cubano«, alertó la ONG. La organización exigió a la CIDH que presione al régimen para prohibir el aislamiento prolongado de estos reclusos, una práctica considerada tortura según estándares internacionales. También solicitaron la implementación de un mecanismo de monitoreo independiente con acceso irrestricto a las cárceles cubanas, para evidenciar y detener estas violaciones sistemáticas de derechos humanos.