El reguetonero cubano El Micha ha dado un nuevo giro a su carrera con la inauguración en Miami de su propia agencia de envíos a Cuba, bajo el nombre de Mercad. En un contexto marcado por el éxodo masivo y la aguda crisis en la isla, el artista busca posicionarse en un sector altamente competitivo y cargado de tensiones dentro de la comunidad cubana en el exilio.
“Quiero facilitarle la vida a los cubanos, tanto aquí como allá”, declaró el cantante en una entrevista reciente, donde explicó que su agencia no solo se dedicará a enviar alimentos y ropa, sino también motos, vehículos y artículos por encargo, adaptándose a las necesidades urgentes de los residentes en la isla.
El Micha aseguró que su intención es “marcar la diferencia” respecto a otras agencias que operan en Miami, ofreciendo un servicio legal y eficaz. Sin embargo, el anuncio no tardó en generar críticas entre exiliados cubanos, muchos de los cuales cuestionan la ética de lucrar con envíos hacia un país donde el régimen controla estrictamente la distribución de productos.
A pesar del rechazo de una parte del exilio, el artista sostiene que su iniciativa responde a la necesidad de apoyar a las familias divididas por la migración forzada. “Hay muchos que quieren mandar ayuda a sus seres queridos en Cuba, y yo quiero ser ese puente”, afirmó.
Además de “Mercad”, El Micha también impulsa “Top Forever”, una empresa dedicada a ofrecer paquetes vacacionales a destinos como República Dominicana, con el propósito de facilitar reencuentros familiares fuera del control del régimen cubano.
Este nuevo paso empresarial de El Micha refleja una tendencia entre artistas cubanos radicados en el exterior, quienes, ante la imposibilidad de trabajar libremente dentro de la isla, encuentran en el emprendimiento una vía para mantenerse activos y generar ingresos. Sin embargo, el dilema moral persiste: ¿hasta qué punto se puede hacer negocios con una dictadura sin convertirse en cómplice de su sistema?
Mientras tanto, Cuba sigue sumida en una de las peores crisis económicas de su historia, y el envío de recursos desde el exterior se ha convertido en una tabla de salvación para millones de cubanos que dependen del apoyo familiar para sobrevivir.