El “ejército de batas blancas” se une a la ola de protestas contra el abusivo ‘tarifazo’ de ETECSA, marcando un punto de inflexión en el descontento universitario que sacude a Cuba. Estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de La Habana, históricamente considerados pilares del sistema, publicaron un comunicado en redes sociales expresando su “firme posicionamiento” contra la subida de precios en los servicios de telecomunicaciones.
En su nota, los estudiantes revelan que sus propuestas –entre ellas permitir pagos en efectivo, fomentar mipymes tecnológicas nacionales y buscar financiamiento internacional con aliados como China y Rusia– fueron rechazadas o evadidas por los directivos de ETECSA, el monopolio estatal que justificó el aumento con argumentos poco convincentes. “No aceptamos que se privilegie a una parte del estudiantado mientras se excluye al resto de la sociedad cubana”, denunciaron.
Más allá de las críticas técnicas, el documento apunta directamente a la desconexión entre los líderes de la FEU y sus bases estudiantiles. En un gesto inédito, los futuros médicos rompieron públicamente con su estructura superior: “¡No nos representan!”, sentenciaron, llamando a otras facultades del país a unirse en solidaridad.
A esta protesta se han sumado estudiantes de otras especialidades, como Turismo y Derecho. En Holguín, un grupo de alumnos de la carrera de Derecho presentó incluso una demanda contra ETECSA, denunciando el aumento como “clasista, exclusivista y contrario al derecho”. Aunque es poco probable que algún tribunal del régimen la admita, el gesto marca una ruptura valiente con la pasividad institucional.
Videos filtrados en redes muestran a jóvenes encarando a las autoridades y exigiendo explicaciones por decisiones arbitrarias que, según afirman, se toman “sin consultar a quienes más afecta”. Para muchos, lo ocurrido no es un error, sino un patrón de exclusión. “Nos enseñan a resistir, pero eso no es sumisión”, dijo uno de los estudiantes durante una asamblea.
En paralelo, ha circulado un mensaje en redes que convoca a movilizaciones estudiantiles, el cual fue denunciado como falso por la activista Yamilka Lafita, quien alertó que este tipo de tácticas busca “desacreditar el despertar cívico” de los jóvenes.
El respaldo al estudiantado también ha llegado desde académicos, artistas y periodistas, quienes publicaron una carta de apoyo –según reportó el medio independiente 14ymedio– donde llaman a la comunidad internacional a proteger a quienes, desde las aulas, están siendo reprimidos por ejercer su derecho a la crítica. “Están haciendo Historia”, afirmó la plataforma Archipiélago, que celebró el coraje de una generación que, contra todo pronóstico, está recuperando la esperanza colectiva.
Pese a la movilización sin precedentes, el régimen ha reiterado que el tarifazo no será revocado. Díaz-Canel y la directiva de ETECSA insisten en que la medida es necesaria para obtener divisas y sostener el servicio, desoyendo el clamor popular que exige conectividad, equidad y justicia social.
Cuba, una vez más, presencia cómo sus jóvenes se colocan a la vanguardia del cambio. Esta vez, no con pancartas en la calle, sino con cartas, demandas legales y una profunda conciencia crítica nacida del hartazgo.

