La reciente comparecencia de la presidenta de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA) no solo confirmó el tarifazo impuesto sin previo aviso, sino que incendió aún más la indignación ciudadana. En medio de una de las peores crisis económicas y sociales de la historia cubana, Tania Velázquez Rodríguez reconoció abiertamente en el programa oficialista Mesa Redonda que la empresa violó su propio contrato para evitar “ansiedad” y posibles reacciones del pueblo.
La cláusula 19 del contrato prepago de ETECSA establece claramente que cualquier cambio tarifario debe anunciarse con 30 días de antelación. Sin embargo, la funcionaria justificó el incumplimiento alegando que anticipar la subida de precios podría haber generado una respuesta masiva de descontento. Su declaración fue recibida con estupefacción y repudio por parte de la ciudadanía, que ya enfrenta apagones interminables, inflación desbocada y un colapso de los servicios básicos.
Pese al operativo de control de daños activado por el régimen, ni los medios oficialistas logran contener el malestar. Incluso el periódico Girón, vocero del Partido Comunista en Matanzas, publicó un inusual editorial que se percibió como una crítica velada. En paralelo, se han organizado reuniones “cerradas” con sectores como los estudiantes universitarios, donde se intenta justificar lo injustificable: la continuidad del monopolio sin transparencia ni rendición de cuentas.
Durante la transmisión del sábado, el periodista Lázaro Manuel Alonso planteó una de las pocas preguntas relevantes: “¿Por qué ahora?”. La respuesta de Velázquez fue una mezcla de victimismo ideológico y justificaciones técnicas: infraestructura obsoleta, pérdidas por recargas internacionales que ya no llegan y fraudes financieros del exterior. Pero nada de eso justifica el silencio, la falta de competencia y el desprecio por los derechos de los consumidores.
Hoy, más del 85% de la red de ETECSA está tecnológicamente obsoleta. La mitad de sus radiobases carecen de respaldo energético y un 10% sufre fallos sin resolver, agravando aún más la desconexión nacional en un país donde Internet es vital para sobrevivir, informar y comunicarse con el exilio.
Lejos de calmar las aguas, las palabras de la presidenta han encendido una respuesta ciudadana. Entre el 3 y el 9 de junio, diversas organizaciones y usuarios en redes sociales lanzarán una campaña bajo los hashtags #BajenLosPreciosDeInternet, #EtecsaImpopular y #NoMasRecargasACuba, convocando a una acción coordinada para protestar contra los abusos de la estatal.
En un contexto donde hasta países comunistas como Vietnam y China permiten cierto nivel de competencia entre operadoras, el monopolio cubano se muestra cada vez más arcaico, desconectado y represivo. Mientras otros avanzan, Cuba se hunde en un modelo fallido que convierte a ETECSA no solo en un proveedor de servicios, sino en una herramienta de control social.
ETECSA ha anunciado una nueva comparecencia en la Mesa Redonda para este lunes. Pero muchos cubanos ya no esperan explicaciones, sino un cambio estructural que abra el camino a la libertad digital y al fin del monopolio que estrangula la comunicación en la isla.

