Puntos clave:
- El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, califica a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua como «enemigos de la humanidad».
- Rubio afirma que estos regímenes han provocado la crisis migratoria en el hemisferio debido a sus sistemas fallidos.
- El canciller cubano, Bruno Rodríguez, responde que Rubio «se quedará con las ganas» de conocer La Habana.
En una conferencia de prensa en San José, Costa Rica, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, arremetió contra los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, señalándolos como los principales responsables de la actual crisis migratoria en el hemisferio occidental. Rubio no escatimó en calificativos, tildándolos de «enemigos de la humanidad» y atribuyéndoles la creación de esta situación debido a sus sistemas políticos fallidos que oprimen y empobrecen a sus pueblos.
«Esos tres regímenes que existen: Nicaragua, Venezuela y Cuba, son enemigos de la humanidad y han creado una crisis migratoria. Si no fuera por esos tres regímenes, no hubiera una crisis migratoria en el hemisferio», afirmó Rubio, enfatizando que estos países han generado tal situación «porque son países cuyo sistema no funciona».
Particularmente, Rubio destacó el caso de Nicaragua, describiéndolo como una «dinastía familiar» que ha intentado eliminar cualquier forma de oposición, incluyendo a la Iglesia católica, y que castiga a quienes amenazan su poder, lo que ha llevado a miles de nicaragüenses a huir del país. Situaciones similares se observan en Cuba y Venezuela, donde la represión y la falta de libertades fundamentales obligan a sus ciudadanos a buscar refugio en otras naciones.
En respuesta, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, desestimó las declaraciones de Rubio, asegurando que el secretario de Estado «se quedará con las ganas» de visitar La Habana y que «no podrá conocer Cuba, país del que no sabe absolutamente nada». Rodríguez añadió que el Gobierno cubano, con el respaldo del pueblo, continuará defendiendo la Revolución, la independencia y la soberanía nacional.
Estas declaraciones reflejan las tensiones persistentes entre Estados Unidos y los regímenes autoritarios de la región, que continúan violando los derechos humanos y forzando a sus ciudadanos a huir en busca de libertad y mejores condiciones de vida.