El renombrado músico cubano Edesio Alejandro Rodríguez Salva, conocido por sus innovadoras composiciones para el cine, falleció este miércoles en Madrid a los 66 años, tras una dura batalla contra el cáncer de próstata. La enfermedad, que había hecho metástasis en su columna, agravó su estado de salud en los últimos meses. A pesar de una reciente intervención quirúrgica, las complicaciones derivadas de la enfermedad fueron irreversibles.
La trayectoria de Edesio Alejandro abarcó más de cuatro décadas de innovación musical. Graduado en disciplinas como Guitarra, Armonía y Orquestación, destacó como compositor de bandas sonoras para más de 50 películas, entre ellas la emblemática Clandestinos de Fernando Pérez y Kangamba de Rogelio París. Su talento lo llevó a fusionar géneros, integrando elementos electrónicos en la música sinfónica y experimentando con nuevas formas artísticas, como en Violente (1987), considerada la primera ópera rock de América Latina.
Su versatilidad lo llevó a fundar en 1988 la banda Epónima, con la que mezcló ritmos cubanos tradicionales como la rumba y la conga con influencias del funk, hip hop y soul. Su proyección internacional lo consolidó en las listas de World Music y MTV Europe, y en 2010 fue nominado al Grammy Latino, seguido de una nominación al Grammy Americano en 2011 por la producción 100 sones cubanos.
A pesar de su prestigio, ni siquiera su renombre pudo salvarlo del colapso del sistema de salud cubano. En declaraciones previas, denunció la falta de medicamentos y recursos médicos en la Isla, incluso en hospitales de élite como el CIMEQ. «Es un problema grave y general», lamentó el músico, evidenciando la crisis que afecta a miles de cubanos.
En 2013, fue aceptado en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y, posteriormente, en la Academia de Hollywood, reconociendo así su impacto en la industria audiovisual.
Con su fallecimiento, Cuba pierde a uno de sus más prolíficos compositores, pero su obra sigue resonando en cada nota de su música.