El malestar ciudadano en Cuba continúa creciendo sin freno. Durante febrero de 2025, la isla fue escenario de 609 manifestaciones, de acuerdo con el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC). Aunque esta cifra es menor a las 684 protestas de enero, el organismo advierte que el descenso no obedece a una reducción del descontento, sino a los obstáculos impuestos por el propio régimen para invisibilizar la crisis.
El deterioro del sistema eléctrico fue uno de los principales detonantes de la indignación popular. Con apagones de hasta 22 horas diarias en varias provincias, 143 manifestaciones se centraron en exigir soluciones a la crisis energética y denunciar la incompetencia de las autoridades. La gravedad de la situación ha provocado incluso críticas desde sectores tradicionalmente alineados con el régimen.
A esto se suma la crisis alimentaria, que generó 145 expresiones de protesta debido al desabastecimiento y el aumento exorbitante de precios. Los cubanos denuncian que productos esenciales desaparecen de los mercados estatales para ser vendidos en divisas extranjeras, un lujo inaccesible para la mayoría.
Pero la represión no se hizo esperar. El OCC documentó 67 acciones represivas por parte del Estado, incluyendo 61 detenciones arbitrarias, agresiones y actos de intimidación contra activistas y ciudadanos que se atrevieron a manifestar su descontento. Además, la violencia en las cárceles cobró la vida de seis reclusos, entre ellos Yoleisi Oviedo Rodríguez, prisionera política del 11J, quien falleció por negligencia médica.
La inseguridad sigue escalando. Solo en febrero, se reportaron 70 incidentes violentos, entre ellos 11 asesinatos, siete desapariciones y 25 robos con violencia, lo que refuerza la sensación de que el país se hunde en el caos.
El informe también señala el aumento del narcotráfico, el reclutamiento forzoso de jóvenes para el Servicio Militar Obligatorio y un colapso ético y moral que hunde aún más a la sociedad cubana.
Lejos de disiparse, la indignación se afianza y se manifiesta de diversas formas, pese a los intentos del régimen de suprimirla con censura, represión y violencia. Cuba se enfrenta a un escenario de creciente resistencia ciudadana, que demuestra que el hartazgo ha alcanzado un punto crítico.