Hialeah, una de las ciudades con mayor población hispana en Estados Unidos, está a punto de convertirse en una de las primeras municipalidades de Miami-Dade en colaborar oficialmente con el gobierno federal en la aplicación de leyes migratorias. Este martes, el Concejo Municipal presentará una resolución que autorizaría al alcalde Esteban «Steve» Bovo a firmar un acuerdo con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), permitiendo a los agentes del Departamento de Policía de Hialeah actuar con funciones limitadas como agentes migratorios.
El convenio se enmarca dentro del programa 287(g), mediante el cual policías estatales y locales asisten al gobierno federal en tareas de inmigración. De aprobarse, los agentes de Hialeah tendrían la facultad de interrogar, arrestar y emitir órdenes de detención contra inmigrantes que consideren en situación irregular. Esta iniciativa subraya el papel cada vez más activo de las fuerzas de seguridad locales en la ejecución de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump, quien ha promovido la participación de gobiernos estatales y municipales en la identificación y expulsión de inmigrantes indocumentados.
En un contexto donde el estado de Florida ya ha adoptado medidas similares, el respaldo a la cooperación con ICE en Hialeah genera preocupación entre defensores de los derechos de los inmigrantes, quienes advierten que esta política podría erosionar la confianza en la policía local. Organizaciones en defensa de los migrantes argumentan que esta iniciativa fomentará el miedo entre las comunidades vulnerables, evitando que víctimas o testigos de delitos denuncien por temor a la deportación.
Por otro lado, el alcalde Bovo, un firme seguidor de Trump, ha justificado la decisión en función de la crisis migratoria que enfrenta la ciudad. Según datos proporcionados por la administración local, más de 80,000 cubanos han llegado a Hialeah en los últimos dos años, lo que ha puesto a prueba los recursos municipales. En 2024, el Concejo Municipal incluso aprobó una resolución criticando las «políticas de fronteras abiertas» del gobierno de Joe Biden, exigiendo mayor control migratorio.
Mientras que algunos funcionarios defienden la medida como un esfuerzo por garantizar la seguridad, el debate sobre el impacto real de este acuerdo en una ciudad predominantemente hispana sigue en ascenso.