A solo días de su inauguración, el Iberostar Selection La Habana, promovido como el nuevo emblema del turismo de lujo en la capital cubana, ya enfrenta una ola de críticas por parte de sus primeros clientes. Problemas técnicos, fallos en el servicio y una evidente falta de preparación del personal han generado malestar entre los huéspedes, que no han tardado en expresar su descontento en redes sociales.
Uno de los visitantes compartió su experiencia a través de un video, donde muestra su frustración con diversas irregularidades en el hotel. Entre las quejas más llamativas destacan los apagones inesperados y la lentitud del sistema de respaldo eléctrico, dejándolo atrapado en una sauna sin ventilación. Además, evidenció la falta de funcionamiento de los elevadores, cuestionando cómo un hotel recién inaugurado podía presentar tales fallos.
Las deficiencias en el servicio también fueron motivo de crítica. Según el testimonio, la espera para recibir un café podía extenderse hasta media hora, el suministro de papel sanitario no era repuesto con prontitud y las opciones de jugos naturales brillaban por su ausencia, ofreciendo solo alternativas industriales. «Pides una cerveza y la traen 20 minutos después», lamentó el cliente, señalando la falta de capacitación del personal.
El Iberostar Selection La Habana, administrado por la cadena española Iberostar y propiedad de la cubana Gaviota—parte del conglomerado militar GAESA, abrió oficialmente sus puertas el 26 de febrero. La edificación de 42 pisos y 500 habitaciones, ubicada en la céntrica avenida 23, había generado polémica desde su inicio en 2018, tanto por su impacto en el skyline habanero como por la desconexión con la profunda crisis que atraviesa la isla.
El hotel, cuya inauguración estaba inicialmente prevista para 2022, fue presentado con bombos y platillos en redes sociales por la cadena Iberostar, destacando sus vistas panorámicas y su supuesta excelencia en el servicio. Sin embargo, las primeras impresiones de los huéspedes reflejan una realidad distinta, donde el lujo prometido choca con una operatividad deficiente y una falta evidente de planificación.
La apertura de este complejo hotelero, en un contexto de extrema escasez para la población cubana, reaviva la controversia sobre la prioridad de inversiones en el país. Mientras la mayoría de los ciudadanos enfrenta dificultades diarias para acceder a alimentos y servicios básicos, el régimen continúa apostando por el turismo de lujo como estrategia económica, aunque con resultados que dejan mucho que desear.
