El sector privado en Cuba enfrenta un nuevo desafío: por primera vez desde su legalización, la cantidad de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) ha disminuido en un trimestre, según un análisis del economista cubano Pedro Monreal. En una serie de publicaciones en la red social X, Monreal detalló que la contracción del 2,35% entre septiembre y diciembre de 2024 es reflejo tanto de la estanflación como de fallos estructurales de largo plazo en la economía cubana.
Según los datos recopilados, las provincias más afectadas fueron Cienfuegos, Villa Clara y Camagüey, donde la reducción de MIPYMES superó el 6%. La contracción se concentró en seis sectores clave: industria, turismo y gastronomía, construcción, comercio, servicios empresariales y transporte, que representaron el 92% de la caída total.
Un modelo insostenible y una economía en crisis
Para Monreal, la disminución del tejido empresarial responde a problemas de fondo: la crisis energética, la falta de inversión, el déficit de insumos y un marco normativo que restringe el desarrollo del sector privado. “El ‘pinchazo’ de las MIPYMES expresa problemas estructurales (crisis del modelo de crecimiento y un marco normativo e institucional inadecuado) y un entorno macroeconómico recesivo de estanflación (contracción económica e inflación de dos dígitos)”, explicó el economista en X.
Uno de los sectores más golpeados fue el industrial, que sufrió una reducción del 36,5% del total de MIPYMES desaparecidas. La crisis energética, la falta de financiamiento y la escasez de insumos agropecuarios han sido factores clave en esta caída.
El turismo y la gastronomía, pilares de la economía cubana, tampoco han escapado a la crisis. Estos sectores representaron el 28,4% de la contracción total de MIPYMES, un reflejo del estancamiento en la recuperación del turismo internacional tras la pandemia.
El comercio también se vio afectado, aunque con una reducción menor del 9,5%. Sin embargo, Monreal resalta un dato relevante: a pesar de la contracción, las MIPYMES comerciales han aumentado su peso en las ventas minoristas, pasando del 4,1% en 2022 al 25% en 2023.
Falta de transparencia y un futuro incierto
Uno de los principales problemas al analizar la situación, según Monreal, es la falta de transparencia en las estadísticas oficiales. “El análisis sobre posibles impactos económicos y sociales se dificulta porque solamente se conoce la reducción de entidades. No se divulgan oficialmente series estadísticas regulares sobre empleo, inversión y valor de producción y servicios”, denunció el experto.
El panorama para 2025 es incierto. Con una economía en recesión, una inflación de dos dígitos y un modelo de crecimiento que no ofrece soluciones sostenibles, el sector privado cubano enfrenta un momento crítico. La pregunta que queda es si el régimen permitirá cambios estructurales o seguirá restringiendo el desarrollo de las MIPYMES, cada vez más esenciales para la subsistencia de la población.
1/12 Primera reducción trimestral del número de MIPYMES en Cuba. Pudiera estar reflejando tanto la estanflación actual como problemas estructurales de más largo plazo. Aunque la información disponible es limitada, parece apuntar hacia una agudización del déficit de oferta pic.twitter.com/tfzazuqcEj
— Pedro Monreal (@pmmonreal) March 13, 2025