El régimen cubano ha lanzado una operación intensiva contra el narcotráfico en La Habana, en medio de un aumento preocupante de este fenómeno en la sociedad cubana. Según reporta el diario oficial Granma, la campaña, que se extenderá hasta el 22 de marzo, incluirá procesos penales, controles en carreteras, registros de vehículos y operativos en escuelas.
Denominado el tercer Ejercicio de prevención y enfrentamiento a los ilícitos de drogas en La Habana, este plan contará con la participación de diversas instituciones gubernamentales, incluyendo el Ministerio del Interior, la Aduana General de la República, la Fiscalía General y el Tribunal Supremo Popular. También estarán involucrados los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), una estructura de vigilancia barrial históricamente utilizada por el gobierno para el control social.
Entre las acciones anunciadas se encuentran juicios ejemplarizantes, inspecciones a sistemas de producción y almacenamiento de medicamentos y «barriodebates» con la comunidad. Además, se reforzará el monitoreo en los puntos de acceso al país y se realizarán intervenciones en 57 centros educativos, donde el narcotráfico y el consumo de drogas han comenzado a ser un problema más visible.

El anuncio de esta ofensiva se produce en un contexto de grave crisis económica y social en Cuba, donde la proliferación del mercado negro y el debilitamiento del control estatal han facilitado el auge del narcotráfico. Aunque el gobierno insiste en proyectar una imagen de acción firme, muchos cubanos ven estas medidas como un intento de mostrar autoridad ante un problema que ha crecido ante la inacción y permisividad de las propias instituciones estatales.
Esta campaña también antecede al Segundo Ejercicio Nacional de prevención y enfrentamiento al delito, que comenzará el 24 de marzo, lo que sugiere un esfuerzo del régimen por endurecer el control social en un momento de creciente descontento popular.