El expresidente Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva que impone duras restricciones migratorias a ciudadanos de 19 países, incluyendo Cuba, Venezuela, Irán y Somalia, como parte de un esfuerzo por reforzar la seguridad nacional de Estados Unidos. Así lo confirmó la Casa Blanca en declaraciones exclusivas a Fox News.
Bajo la Orden Ejecutiva 14161, Estados Unidos prohibirá completamente la entrada de nacionales de 12 países considerados de “muy alto riesgo”, entre ellos Afganistán, Irán, Somalia, Libia y Yemen. La medida responde a preocupaciones relacionadas con actividad terrorista, gobiernos colapsados o hostiles y altas tasas de sobreestadía de visas.
Además, otros siete países, incluido Cuba, enfrentan restricciones parciales que afectan tanto a inmigrantes como a no inmigrantes. Entre las categorías de visa limitadas se encuentran las de turismo (B-2), negocios (B-1), estudiantes (F y M) y visitantes de intercambio (J).
En el caso de Cuba, la orden cita la falta de cooperación del régimen en asuntos consulares y la negativa sistemática a aceptar deportados con órdenes finales de expulsión. Aunque no se ofrecen cifras exactas, el texto deja claro que Washington no confía en la capacidad de La Habana para emitir documentos confiables ni garantizar la identidad de sus ciudadanos.
Respecto a Venezuela, el documento denuncia que el país “carece de una autoridad competente y cooperativa” y señala una tasa de sobreestadía en visas de turismo y negocios del 9,83%, lo que representa un “riesgo migratorio significativo”.
La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Abigail Jackson, aseguró a Fox News que el objetivo de la orden es aplicar “medidas de sentido común” para proteger al pueblo estadounidense. “Estos países no comparten información crítica sobre amenazas ni garantizan procesos de verificación sólidos. No podemos aceptar ese riesgo”, afirmó.
Con esta nueva proclamación, Trump refuerza su postura de línea dura en inmigración, reinstalando un enfoque que ya había caracterizado su primer mandato: cerrar las puertas a gobiernos que considera peligrosos, desorganizados o abiertamente hostiles a los intereses de Estados Unidos.
La medida, que podría tener un fuerte impacto sobre miles de solicitantes de visa, refuerza la tensión diplomática con regímenes como el de Cuba, a quienes Washington acusa de obstaculizar la cooperación internacional y poner en riesgo la seguridad fronteriza de EE.UU.

