La familia de Claudia, como la de miles de cubanos, enfrenta hoy una angustiante incertidumbre tras la entrada en vigor, este lunes, de una nueva proclamación migratoria de la administración Trump que suspende indefinidamente los procesos de reunificación familiar para cubanos y venezolanos residentes permanentes en Estados Unidos.
“Estamos desesperados… yo, los niños… realmente no tengo palabras para describir lo que se siente”, relató Claudia desde la isla, tras saber que el trámite iniciado por su esposo desde Miami ha quedado detenido sin plazo definido.
La medida, firmada por el expresidente Donald Trump el 4 de junio, afecta no solo a solicitantes desde Cuba, sino también a ciudadanos estadounidenses que buscaban reunir legalmente a sus familiares a través de categorías como la F2A, destinada a cónyuges e hijos menores de residentes permanentes. Otras categorías de visas suspendidas incluyen las visas de turismo (B1/B2), académicas (F, M, J) y la mayoría de visas de inmigrante.
Desde la isla, madres como Yurima Moreno denuncian que “estas restricciones no afectan al régimen de Cuba, sino a las familias”. Ella, como muchas otras, había optado por la vía legal para emigrar, evitando la peligrosa ruta de la selva o los cruces irregulares. “Por eso les pido que analicen, porque somos miles las familias que confiamos en hacer las cosas bien”, imploró.
Mary, otra madre cubana que espera una visa F2A para reunirse con su esposo en EE.UU., advierte: “Nuestros hijos no tienen futuro en este país… por favor, abogamos por esta categoría”.
La decisión también ha comenzado a impactar directamente los trámites consulares. Según reportes de Telemundo 51, al menos una persona recibió una negativa de visa de inmigrante este mismo lunes, sin derecho a apelación.
En el Aeropuerto Internacional de La Habana, se registró una baja en el flujo de pasajeros con destino a Miami. Algunas personas intentaron adelantar sus vuelos ante el temor de nuevas restricciones que les impidieran salir del país.
Una niña cubana, entre lágrimas, resumió el drama que viven muchas familias: “Yo quiero estar con mi papá… crecer con él… jugar con él”.
En una nota publicada en su sitio oficial, el Departamento de Estado de EE.UU. aclaró que los ciudadanos de los países afectados pueden seguir presentando solicitudes de visa y programar entrevistas, pero advirtió que es probable que no se les emitan visas ni se les permita ingresar al país bajo las nuevas disposiciones.
Mientras la administración Trump justifica esta política como una medida para “restaurar la integridad del sistema migratorio”, la comunidad cubana en el exilio y organizaciones pro derechos humanos denuncian que se trata de un castigo colectivo contra familias inocentes, que agrava la crisis humanitaria que vive el pueblo cubano y vulnera el derecho a la unidad familiar.

