En medio del colapso económico y energético que sacude a la Isla, el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko llegó a Cuba con un mensaje directo del Kremlin: Rusia promete ayudar a rescatar la economía cubana y garantizar su «soberanía» y «prosperidad», aunque sin detallar plazos ni mecanismos concretos.
Chernishenko afirmó estar en la Isla “por encargo de Vladimir Putin”, y su presencia se enmarca en la XXII Reunión de la Comisión Intergubernamental Cuba-Rusia, una cita que pretende fortalecer los lazos comerciales, científicos y técnicos entre ambos regímenes. Durante una visita a Santiago de Cuba, el alto funcionario rindió tributo en el cementerio de Santa Ifigenia a las figuras fundacionales de la nación y, en particular, al exdictador Fidel Castro, reafirmando la histórica alianza entre Moscú y La Habana.
El diario oficialista Granma no tardó en amplificar las palabras del emisario ruso, destacando que «Rusia siempre estará del lado de Cuba y le asistirá en la defensa de su soberanía». Sin embargo, la supuesta ayuda llega condicionada: Moscú espera que el régimen cubano respalde sus “legítimas exigencias de seguridad” en Ucrania, alineándose de facto con el discurso propagandístico del Kremlin en su guerra contra Occidente.
La visita de Chernishenko tiene lugar pocos días después de que el laboratorio de ideas Cuba Siglo XXI advirtiera que Estados Unidos no descarta una acción militar limitada si el régimen castrista emplea la fuerza letal contra su propio pueblo ante un eventual estallido social. El antecedente citado: el bombardeo de la base siria en Homs por parte de EE.UU. en 2017.
Este respaldo ruso, que intenta simular la dependencia que Cuba tuvo con la Unión Soviética hasta 1991, no ha ofrecido resultados tangibles. Tras la última visita del viceprimer ministro en noviembre de 2024, en la que prometió créditos por 60 millones de dólares y una donación para el deteriorado sistema eléctrico cubano, la Isla ha sufrido al menos tres apagones masivos. Ni el reciente envío de 790.000 barriles de petróleo ni un nuevo préstamo de 62 millones han logrado contener la debacle energética.
Pese a los discursos oficiales sobre las «excelentes relaciones bilaterales», la realidad en las calles es otra. Cuba se hunde en una crisis sin precedentes, con escasez de alimentos, cortes de electricidad generalizados y un éxodo migratorio imparable. Las supuestas inversiones rusas prometidas desde 2023 no se han traducido en resultados visibles, y la ausencia de empresas rusas en la Isla revela el carácter simbólico de estas alianzas.
Mientras tanto, decenas de migrantes cubanos detenidos en Rusia esperan una posible deportación a la Isla, en medio del silencio oficial sobre si este tema será discutido durante la reunión entre Chernishenko y Miguel Díaz-Canel.
La “prosperidad” prometida por Moscú parece hoy más un instrumento geopolítico que una solución real para los más de 11 millones de cubanos que sobreviven bajo una dictadura que se sostiene a base de represión, propaganda y promesas incumplidas.