La reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos de suspender la licencia que permitía a la petrolera Chevron operar en Venezuela podría traer consecuencias inesperadas para la isla caribeña. De acuerdo con un artículo de Martí Noticias, el experto en energía Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, asegura que esta medida podría traducirse en un incremento del suministro de crudo venezolano a Cuba.
Según Piñón, la salida de Chevron representa un duro golpe para la economía venezolana, lo que obligará al régimen de Nicolás Maduro a redirigir su producción petrolera a sus principales aliados estratégicos, entre ellos India, China y Cuba. En los últimos años, La Habana ha recibido un promedio de 55,000 barriles diarios de petróleo venezolano, pero en 2024 la cifra cayó a 25,000 barriles diarios. Con la suspensión de la licencia de Chevron, Venezuela podría compensar su déficit enviando nuevamente hasta 55,000 barriles diarios a la isla.
Un informe de Reuters reveló que los envíos de crudo y combustible desde Venezuela a Cuba aumentaron en febrero hasta 42,000 barriles diarios, lo que respalda la teoría de Piñón. Además, datos de la OPEP indican que la producción petrolera venezolana alcanzó un promedio de 921,000 barriles diarios en 2023. La clave ahora es si Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) logrará sostener su producción en el umbral del millón de barriles sin el respaldo de Chevron.
Cuba atraviesa una severa crisis energética y carece de divisas para comprar petróleo en el mercado internacional. Desde el inicio del acuerdo energético entre ambos países, Venezuela ha abastecido a Cuba a través de un sistema de trueque, en el que la isla paga con servicios profesionales en lugar de efectivo.
La salida definitiva de Chevron de Venezuela, programada para el 3 de abril según el Departamento del Tesoro de EE.UU., marcará un nuevo capítulo en las relaciones energéticas entre Caracas y sus aliados, con Cuba como uno de los principales beneficiados.