La Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, logró sincronizar este domingo con el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), después de una serie de ajustes técnicos realizados tras el colapso energético que afectó a todo el país el pasado viernes.
Según informaron fuentes oficiales, la planta más potente de Cuba inició su proceso de generación en la tarde, alcanzando progresivamente los 200 megavatios (MW), con el objetivo de estabilizar la precaria red eléctrica nacional.
Rubén Campos Olmos, director de la termoeléctrica, confirmó que la sincronización se llevó a cabo con éxito y que la generación de energía aumentará conforme lo permita el estado operativo de la instalación.
«Es un primer paso. Si no surgen inconvenientes, subiremos inicialmente hasta 120 MW y luego, en coordinación con el despacho nacional, hasta 200 MW», señaló el directivo.
El periodista oficialista José Miguel Solís confirmó la sincronización a las 4:02 p.m., destacando que la planta ya operaba en 108 MW y continuaba incrementando su carga con cautela para evitar nuevas fallas en el sistema eléctrico cubano.
La reactivación de la CTE Antonio Guiteras es clave para el suministro energético del país, ya que su capacidad de generación la convierte en un pilar fundamental para la distribución de electricidad desde el oriente hasta el occidente de la isla.
Sin embargo, la estabilidad del sistema eléctrico sigue dependiendo de la frágil infraestructura de generación, que ha sufrido continuos colapsos en los últimos años debido a la falta de mantenimiento, obsolescencia tecnológica y escasez de combustible.
El apagón del viernes fue uno de los más extensos en la historia reciente de Cuba, dejando a millones de personas sin servicio eléctrico y evidenciando una vez más la crisis estructural del sistema energético nacional.
Mientras el gobierno asegura que está aprovechando estos cortes masivos para realizar mantenimientos planificados, la incertidumbre sigue marcando el día a día de los cubanos, quienes dependen de un servicio eléctrico cada vez más inestable.
Una demanda insostenible de combustible
Para operar a 200 megavatios (MW), la CTE Antonio Guiteras requiere más de 1,200 toneladas de petróleo diario, lo que equivale a unas 36,000 toneladas al mes. Sin embargo, no es cualquier tipo de combustible: la planta depende del crudo cubano, altamente sulfurado, que acelera la corrosión de las calderas y tuberías, aumentando la probabilidad de fallas constantes.
A esto se suma la escasez de repuestos, lubricantes y agua tratada necesarios para su mantenimiento, un problema recurrente que ha provocado averías constantes en los últimos años. Mientras el régimen cubano se apresura a sincronizar la termoeléctrica, los expertos advierten que sin un mantenimiento adecuado, la estabilidad de la generación está lejos de garantizarse.
Un sistema de transmisión colapsado
Más allá de la generación, la crisis energética cubana es estructural. Aunque la Guiteras produzca electricidad, el estado deplorable de la red de distribución impide que esta energía llegue de manera eficiente a los hogares y centros productivos. Transformadores obsoletos, cables en mal estado y un sistema de transmisión envejecido provocan que los apagones sean inevitables, incluso con la planta en funcionamiento.
¿Quién paga la factura?
El pueblo cubano sigue sumido en la peor crisis económica en décadas, mientras el régimen destina recursos a mantener operativa una termoeléctrica que ya ha sobrepasado su vida útil. En lugar de invertir en soluciones reales para la crisis energética, se siguen destinando toneladas de petróleo a un sistema ineficiente que apenas logra sostenerse.
La pregunta es inevitable: ¿cuánto durará la Guiteras esta vez? Cada sincronización es celebrada con bombos y platillos, pero el desenlace es siempre el mismo: fallas, nuevas averías y más apagones.
Cuba no necesita más parches en su sistema eléctrico. Necesita una inversión real, infraestructuras modernas y un plan de generación eficiente que garantice un servicio estable para el pueblo. Mientras eso no ocurra, la crisis energética seguirá marcando el día a día de los cubanos.