El régimen cubano ha decretado una nueva regulación temporal para fijar precios máximos al arroz y los frijoles, dos de los alimentos más consumidos en la isla, en un intento por contener una inflación que ha pulverizado el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Según informó el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), esta medida busca frenar el alza descontrolada de los productos de primera necesidad, aunque economistas advierten que la escasez y el mercado negro seguirán marcando la realidad de los cubanos.
El precio tope establecido es de 155 pesos cubanos (1.29 dólares) por libra de arroz y 196 pesos (1.63 dólares) por libra de frijoles negros, rojos y blancos. Los frijoles blancos tendrán un precio aún mayor, llegando a 285 pesos (2.37 dólares) por libra.
La viceministra de Finanzas y Precios, Yenisley Ortiz, defendió la medida afirmando que se han considerado los costos de producción y los márgenes de ganancia de los productores. Sin embargo, incluso desde instancias oficiales se reconoce que los precios siguen siendo altos y que la regulación no resolverá el problema de fondo: la falta de oferta y la caída del poder adquisitivo de los ciudadanos.
El gobierno ha justificado la crisis económica alegando factores externos como el “aumento de los precios en el mercado internacional” y una supuesta “crisis multidimensional mundial”, evitando reconocer la ineficacia del modelo económico impuesto por el régimen.
La inflación y la crisis siguen asfixiando a los cubanos
El Banco Central de Cuba ha reportado una inflación interanual del 24,88 % en el mercado formal, la cifra más baja en años, aunque la percepción social es que los precios han subido mucho más en el mercado informal, donde se encuentra la mayoría de los productos.
Desde el 2020, la inflación ha triplicado los precios en la isla, golpeando con fuerza a familias, trabajadores y pensionistas, cuyos ingresos se han vuelto insuficientes para cubrir necesidades básicas. El salario mínimo en Cuba es de 2.100 pesos cubanos (17 dólares) y el salario medio alcanzó los 4.648 pesos cubanos (39 dólares) en 2024, cifras que resultan irrisorias frente al costo real de la vida.
A pesar de regulaciones similares implementadas en julio de 2024 para productos como pollo, leche en polvo, pastas, aceite vegetal y detergente, los precios continúan en ascenso y el mercado negro sigue funcionando como el verdadero termómetro de la economía.
La falta de confianza en las medidas del régimen y la caída en la producción agrícola auguran un panorama aún más incierto para el cubano de a pie, quien sigue enfrentando colas interminables, desabastecimiento y precios inalcanzables.